El corazón detrás de las historias

Escribir empezó para mí como una forma de entender lo que siento.


Muchas veces las emociones nacen de un momento cotidiano, una conversación, algo que ocurre a nuestro alrededor o incluso algo que le pasa a otra persona. Con el tiempo descubrí que poner esas emociones en palabras me ayudaba a comprenderlas mejor y a conectar con mi entorno. Así empezó todo: escribiendo para ordenar lo que siento y lo que observo del mundo que me rodea.


Mis historias nacen precisamente de ahí, de los pequeños momentos que a menudo pasan desapercibidos. Me gusta detenerme en ellos, mirarlos con calma e imaginar qué historia podrían estar escondiendo.

Aunque no trabajo con niños, la infancia está muy presente en mi vida. Tengo tres hijos que me acompañan en todo, y ellos son, sin saberlo muchas veces, mi mayor fuente de inspiración. Su forma de mirar el mundo, sus preguntas y su manera de vivir cada instante me recuerdan constantemente algo importante: que la curiosidad y la imaginación pueden convertir cualquier momento en una historia.


De esa mirada nace El Reloj de Rita, mi primer cuento de muchos, un cuento que invita a parar, observar y descubrir que el tiempo puede vivirse de otra manera.

Porque muchas veces las mejores historias empiezan justo así: cuando no nos ponemos metas y decidimos detenernos un momento para mirar el mundo con otros ojos.

Escribo para dar voz a las emociones y para recordar que incluso los instantes más pequeños pueden guardar una gran historia.

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