Volvimos a vivir la magia de El Reloj de Rita
Dos sesiones de cuentacuentos llenas de risas y emoción. Después, cada niño dibujó un momento bonito de su día y juntos creamos un mural.
Porque el Reloj de Rita nos enseña no solo a parar, si no también, y sobre todo, a saber valorar los pequeños detalles y momentos cotidianos del día a día.
En casa, cada noche dibujo con mis niños un momento bonito del día que nos ha hecho felices. Ellos se acuestan emocionados, y a mi me llena de felicidad verles conectar con pequeños momentos del día, que por algún motivo han sido importantes, y que de esta forma recuerdan de forma mucho más vívida durante mucho tiempo.
El Reloj de Rita nos lleva a sentir, a agradecer, y a recordar.
